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miércoles, 23 de mayo de 2012

ONU: pueblos indígenas hacia su primera cumbr

ONU: pueblos indígenas hacia su primera cumbre PDF Imprimir E-Mail
Por Víctor M. Carriba *

Naciones Unidas (PL) Quinientos veinte años después de la llegada de los colonizadores al llamado Nuevo Mundo, indígenas de todos los rincones regresaron ahora a Naciones Unidas con reclamos por el legado que todavía sufren sus comunidades por aquella invasión.

  Y para acelerar los preparativos de la primera Cumbre Mundial de Pueblos Indígenas, a celebrarse en 2014 como colofón de más de cinco siglos de lucha en defensa de los derechos de todo tipo negados a esos conglomerados.

Más de dos mil representantes de grupos autóctonos acaban de concluir dos semanas de debates en la sede del organismo mundial en Nueva York en la XI sesión del Foro Permanente para Asuntos de los Pueblos Indígenas.

El tema central de las discusiones giró en torno al título "La doctrina del descubrimiento y su repercusión duradera en los pueblos indígenas y el derecho a recibir reparación por conquistas del pasado".

Una de las pautas del intercambio la marcó la aimara chilena Hortensia Hidalgo al apuntar que los conquistadores europeos usaron la cruz y la espada para imponer su doctrina de un dios y un rey, obtuvieron la dispensa papal para cristianizar a los indígenas y crearon la noción de razas superiores e inferiores.

Ellos invadieron los territorios indígenas, violaron de manera sistemática los derechos de sus pueblos, son los responsables del cambio climático y ahora hablan de economía verde solo para persistir en sus políticas de pillaje de la Madre Tierra, aseguró.

El cónclave de la ONU acordó una recomendación que llama a los Estados a rectificar los errores causados por esa y otras doctrinas, en particular por la violación de los derechos de las comunidades originarias a la tierra, y a la restitución u otras formas de reparación.

También ratificó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en su denuncia a las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o individuos por razones de origen nacional y diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales.

Esas prácticas son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas, insistieron los delegados.

Por esa vía, agregaron, los Estados han suprimido los derechos de los pueblos indígenas, los cuales tienen derechos colectivos a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado y exigieron el respeto a sus costumbres, tradiciones y sistemas de tenencia de la tierra.

El punto forma parte de la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, adoptada en septiembre de 2007 por la Asamblea General y cuyo quinto aniversario fue conmemorado durante la XI sesión del foro.

El encuentro emitió otra recomendación sobre el derecho de esas comunidades a la soberanía alimentaria, el cual vincularon al reconocimiento colectivo de sus prerrogativas relacionadas con la tierra y los recursos, la cultura y la organización social.

En ese sentido, instó a los Estados a facilitar el fortalecimiento de los sistemas tradicionales de alimentación, ratificando y demarcando los territorios indígenas para que puedan desarrollar mejor sus actividades de producción de alimentos.

Asimismo, reclamó avanzar en las negociaciones para un instrumento legal internacional que garantice la protección efectiva del conocimiento tradicional indígena, las expresiones culturales, el folclore y los recursos genéticos.

Por iniciativa del caucus latinoamericano, se propuso la adopción de una Declaración Universal sobre los Derechos de la Madre Tierra, a partir de la Cumbre Mundial de los Pueblos Indígenas de 2014.

La sugerencia recordó que las poblaciones nativas son herederas de grandes civilizaciones y han conquistado con muchos sacrificios el reconocimiento de sus derechos en instrumentos jurídicos internacionales.

Sin embargo, denunció que el actual modelo neoliberal vulnera los derechos de los indígenas y de la Madre Tierra, y reduce a los Estados a su mínima expresión, con la única tarea de dictar políticas que favorecen las inversiones, en especial en actividades extractivas.

Como consecuencia de eso, los pueblos autóctonos padecen el despojo de territorios y bienes naturales, el desplazamiento forzoso, la contaminación ambiental, daños a la salud y la violación de sus lugares sagrados, según se explicó.

Además sufren la imposición de modelos ajenos de desarrollo homogeneizador, depredador y represivo que ya evidencia su inviabilidad en múltiples crisis y el desconocimiento del derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado.

Ese ángulo de las discusiones apunta directamente a la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible (Río+20) a celebrase el mes próximo en Río de Janeiro.

Por todo eso, la cita de Nueva York instó a que la cumbre de 2014 discuta también sobre nuevos paradigmas, como "los Estados plurinacionales frente al Estado Nación en crisis y al cambio climático" y la noción del Buen Vivir como alternativa a la crisis y la llamada economía verde.

Otro tema clave del encuentro analizó los problemas de la violencia contra las mujeres indígenas para acordar acciones dirigidas a la aplicación de planes con perspectiva de género con vistas a la protección de esas féminas.

Llamó a combatir la trata de personas y todas las formas de explotación conexas e instaron a las comunidades autóctonas a denunciar las distintas formas de violencia contra sus mujeres.

El objetivo es proteger a las víctimas, enjuiciar a los autores y evitar todas las formas de explotación, en particular la trata de personas, apuntó.

Sobre este último aspecto, los expertos del foro ratificaron sugerencias previas para enfrentar el comercio de seres humanos con fines de explotación sexual y la prostitución y otras referidas a la desaparición y asesinato de mujeres aborígenes.

Igualmente se discutió en torno a prácticas culturales como la mutilación y la ablación genital femenina, el matrimonio con precio de la novia, el racismo y la discriminación.

Solo restan dos años para la primera Cumbre de los Pueblos Indígenas, cuya organización debe contar con un importante protagonismo de esas comunidades y sus representantes, según advirtió el canciller de Bolivia, David Choquehuanca.

El ministro, quien presentó propuestas concretas al respecto, dijo que esa cita debe analizar el cumplimiento de los objetivos trazados para el Segundo decenio de los Pueblos Indígenas del Mundo (2005-2014) y el estado de implementación de la declaración de 2007.

Esta última contiene 46 artículos, el primero de los cuales dice que "los indígenas tienen derecho, como pueblos o como individuos, al disfrute pleno de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales".

Y el segundo apunta que esas comunidades "son libres e iguales a todos los demás pueblos y personas y tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de discriminación en el ejercicio de sus derechos, en particular la fundada en su origen o identidad indígenas".

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

viernes, 2 de marzo de 2012

Derecho a la alimentación.

"El hambre es obra del hombre y puede ser eliminada por la humanidad"

VS 0 | | sección: web | 23/02/2012

Jean Ziegler, exrelator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, entrevistado por Éric Toussaint



1.- ¿Qué relación establece usted entre el endeudamiento de los países más industrializados y el hambre que atenaza una parte importante de la población africana?
- Antes de responder a su pregunta, quisiera hablar sobre la extensión del desastre.
La masacre anual de decenas de millones de seres humanos producida por el hambre es el escándalo de nuestro siglo. Cada cinco segundos muere de hambre un niño de menos de 10 años, 37.000 personas mueren de hambre cada día y 1.000 millones, sobre los 7.000 que somos, quedan mutilados por la subalimentación permanente…y eso en un planeta que desborda de riquezas.

El informe sobre la inseguridad alimentaria en el mundo producido por la FAO, que da las cifras de las víctimas, dice que la agricultura mundial en la etapa actual podría alimentar normalmente (2.200 calorías por individuo adulto por día) a 12.000 millones de personas, o sea, casi el doble de la actual población mundial.

En el umbral de este nuevo milenario, por lo tanto no existe ninguna fatalidad, ninguna penuria objetiva. Un niño que muere de hambre cae asesinado.

Durante ocho años, fui relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación. Este libro, Destruction massive. Géopolitique de la faim, es el relato de mis combates, de mis fracasos, de mis ocasionales y frágiles victorias, y también de mis traiciones.

El problema de los que sufren hambre no es la disponibilidad general de alimentos en el planeta, sino su propio acceso a los alimentos, y esencialmente su falta de poder adquisitivo para comprarlos. El hambre estructural es la que mata cotidianamente debido a las fuerzas de producción insuficientemente desarrolladas en los campos del hemisferio sur. El hambre coyuntural, por el contrario, golpea cuando una economía se desploma bruscamente, a causa de una catástrofe climática o una guerra.

Vuelvo sobre su pregunta. La relación entre la deuda y la destrucción por el hambre es particularmente evidente en el combate contra el hambre coyuntural.

Entre 2008 y 2010, el Programa Alimentario Mundial perdió prácticamente la mitad de su presupuesto: era de 6.000 millones de dólares en 2008, y ahora es de 3.200 millones. Los Estados industriales se endeudaron masivamente para refinanciar sus bancos… y han borrado o reducido fuertemente sus contribuciones al PAM. Pero el PAM es el encargado de la ayuda alimentaria urgente en caso de catástrofe climática o de guerra.

En consecuencia: el Programa Alimentario Mundial no puede comprar suficientes alimentos para la ayuda urgente en caso de hambruna, como pasa ahora en el Cuerno de África, donde los funcionarios de la ONU rechazan la entrada cada día de centenares de familias, refugiadas del hambre, en sus 17 campos de acogida instalados en la región. La deuda es responsable de la destrucción de millares de seres humanos.

2.- Bajo la misma perspectiva, ¿qué relación establecería usted entre la crisis bancaria y económica que estalló en los años 2007-2008 en los países más industrializados y la crisis alimentaria mundial, casi simultánea?

La crisis financiera de 2007-2008 provocada por la delincuencia bancaria tuvo en especial dos consecuencias. La primera: los fondos especulativos (hedge funds) y los grandes bancos se trasladaron después de 2008, abandonando los mercados financieros para orientarse hacia mercados de bienes primarios, principalmente agrícolas. Si observamos los precios de los tres alimentos básicos (maíz, arroz y trigo), que cubren el 75 % del consumo mundial de alimentos, vemos que éstos aumentaron de forma explosiva. En 18 meses, el precio del maíz aumentó un 98 %, la tonelada de arroz pasó de 105 dólares a 1.010 dólares y la tonelada de trigo para harina dobló su precio desde septiembre de 2010, pasando a 271 euros. Esta explosión de precios produce beneficios astronómicos para los especuladores, pero mata en los barrios miserables a centenares de miles de mujeres, hombres y niños.

La segunda consecuencia es la carrera de los hedge funds y otros especuladores por las tierras cultivables del hemisferio sur.

Según el Banco Mundial, el año pasado, 41 millones de hectáreas de tierras cultivables fueron acaparadas por fondos de inversiones y multinacionales únicamente en África, con el resultado de la expulsión de los pequeños campesinos. Lo que se debe denunciar es el papel del Banco Mundial, y también del Banco Africano de Desarrollo, que financian estos robos de tierras. Para justificarse, estas organizaciones enuncian la teoría perniciosa de decir que la productividad agrícola en África es muy baja. Cosa cierta. Pero se debe aclarar de que no es porque los campesinos africanos sean menos competentes o menos trabajadores que los campesinos franceses. Es porque esos países están estrangulados por su deuda externa. No tienen dinero para constituir reservas para casos de catástrofes ni para invertir en la agricultura de subsistencia. Es falso decir que la solución vendrá por la cesión de tierras a las multinacionales.

Lo que hay que hacer, es que esos países sean capaces de invertir en agricultura y de dar a los campesinos los instrumentos mínimos para aumentar su productividad: herramientas, riego, buenas semillas, abonos.

Un ejemplo: el 3,8 % de las tierras africanas son regadas. En todo el continente sólo existen 250.000 animales para el trabajo agrícola y algunos miles de tractores. Los abonos minerales, las semillas seleccionadas están, en gran medida, ausentes.

3.- ¿Cuál es la tesis central de vuestro libro Destruction massive. La géopolitique de la faim?

El hambre es obra del hombre y puede ser eliminado por los hombres. Los principales enemigos del derecho a la alimentación son la decena de sociedades transcontinentales privadas que dominan casi con exclusividad el mercado alimentario. Fijan los precios, controlan los stocks y deciden quién vivirá y quién morirá, porque solamente los que tienen dinero tendrán acceso a los alimentos. El año pasado, por ejemplo, Cargill controló más del 26 % de todo el trigo comercializado en el mundo. Pero estos monopolios disponen además de organizaciones mercenarias: la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Estos son los tres caballeros del Apocalipsis. Si bien reconocen que el hambre es terrible, estiman que cualquier intervención en el mercado es un pecado. Para ellos, reclamar una reforma agraria, un salario mínimo o la subvención de alimentos básicos, por ejemplo, para salvar las vidas de los más pobres es una herejía. Según estos grandes trusts que, en forma conjunta, controlan cerca del 85 % del mercado alimentario, el hambre solamente será vencida en el momento en que se produzca la liberalización total del mercado y la privatización de todos los sectores públicos.

Esta teoría neoliberal es mortífera y oscurantista. La Unión Soviética implosionó en 1991 (fue una buena cosa). Hasta ese momento, uno de cada tres hombres vivía bajo un régimen comunista y el modo de producción capitalista estaba limitado regionalmente. Sin embargo, en 20 años, el capitalismo financiero se extendió como la peste a través del mundo. Y engendró una instancia única de regulación: el mercado mundial, la dichosa mano invisible. Los Estados perdieron su soberanía y la pirámide de los mártires ha crecido. Si los neoliberales tuvieran razón, la liberalización y la privatización habrían debido reabsorber el hambre. Ahora bien, se produjo justamente lo contrario. La pirámide de mártires no deja de crecer. La muerte colectiva por hambre se vuelve cada día más terrorífica.

Pero a pesar de su título —Destruction massive— mi libro es un libro de esperanza.

No hay impotencia en democracia. Existen medidas concretas que nosotros, ciudadanas y ciudadanos de los Estados democráticos de Europa, podríamos imponer de inmediato: prohibir la especulación en la bolsa de los productos alimentarios, hacer que se detenga el robo de tierras cultivables por las sociedades multinacionales, impedir el dumping agrícola, conseguir la anulación de la deuda externa de los países más pobres para que puedan invertir en la agricultura para la alimentación local, terminar con los agrocarburantes… Se puede obtener todo eso si nuestros pueblos se movilizan. Escribí Destruction massive. Géopolitique de la faim para fortificar la conciencia de los ciudadanos. Y lo repito, mientras discutimos, cada cinco segundos muere de hambre un niño de menos de diez años. Las fosas están allí. Y los responsables son identificables.

Además, tuvieron lugar enormes insurrecciones de campesinos —totalmente ignoradas por la prensa de Occidente—en numerosos países del Sur: en Filipinas, en Indonesia, en Honduras, en el norte de Brasil. Los campesinos invaden las tierras robadas por las sociedades multinacionales, luchan, mueren, pero a veces son también victoriosos. George Bernanos escribió: «Dios no tiene otras manos que las nuestras».

El orden caníbal del mundo puede ser destruido y la felicidad material asegurada para todos. Tengo confianza: en Europa, la insurrección de las conciencias está próxima.

4.- Desde hace años, en particular, como vicepresidente del Comité Consultivo del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, usted actúa con el fin de que sea adoptado un pacto internacional u otro instrumento legal internacional que garantice los derechos de los campesinos a escala planetaria. ¿Hasta dónde se ha llegado, actualmente?

El proyecto de una convención internacional que proteja los derechos de los campesinos (derecho a la tierra, derecho a las semillas, derecho al agua, etc.) será sometido en junio a la Comisión de los Derechos Humanos. La convención materializaría el principio de la obligación extraterritorial de los Estados. En concreto: el Estado francés podría ser considerado responsable de las violaciones de los derechos de los campesinos cameruneses o de Benín por las sociedades Vincent Bolloré o Vilgrain. La batalla es incierta.

5.- ¿Qué utilidad pueden tener los análisis y las acciones del CADTM en el combate por el derecho a la alimentación y, más allá, para un cambio radical en materia de derechos humanos?

El oscurantismo neoliberal envenena la mayor parte de los gobiernos y una gran parte de la opinión pública. Los análisis y los combates del CADTM son esenciales. Jean-Paul Sartre escribió: «Conocer al enemigo, combatir al enemigo». Esta doble exigencia está magníficamente asumida por el CADTM.

Jean Ziegler es autor de Destruction massive, géopolitique de la faim, Éditions du Seuil, Paris, 2012

Traducido por Griselda Pinero

Fuente:  http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=4912